En esta sesión exploramos el mensaje del evangelio en sí mismo. ¿Qué es el evangelio? ¿Tenemos la suficiente comprensión del mensaje que predicamos para comunicarlo con claridad?
LA SESIÓN EN POCAS PALABRAS
El mensaje del evangelismo es Jesucristo: Cristo vino, Cristo fue crucificado, Cristo resucitó y Cristo regresará.
TRASFONDO DE LA SESIÓN
Una frase famosa de San Agustín es: ‘Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que reposa en ti.’
El evangelio lleva a las personas a pasar de la desesperación, la oscuridad, el quebrantamiento y la desesperanza hacia la alegría, la luz, el amor y la esperanza. El evangelio lleva los corazones turbados a encontrar plenitud en su Creador. Pero trágicamente parece que muchos seguidores de Jesús han perdido la confianza en el poder del evangelio hoy día. Hay muchas razones por las cuales los creyentes no hablan del evangelio con los demás, entre ellas: temor, sentimientos de incapacidad y la esperanza de que otro lo haga. Todas estas razones influyen y se basan en lo mismo: una escasa comprensión de lo que es el evangelio en realidad y una falta de confianza en su poder.
En Romanos 1, Pablo declara con valentía: «A la verdad, no me avergüenzo del evangelio» y enseguida explica por qué: «pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen» (Romanos 1:16). Comprender que el evangelio es poder de Dios para dar salvación es entender algo acerca de quién es Dios, de lo que ha hecho y de lo que eso significa para el mundo. Todo está inmerso en la realidad de quién es Jesucristo. No se trata de una filosofía aislada o abstracta sin trascendencia más allá del salón de conferencias o la sala de debate. Ante todo, entender el evangelio nos ayuda a abordar preguntas fundamentales sobre nuestra existencia y sobre la identidad del Dios que nos creó; preguntas como:
¿Quién soy?
Todos se hacen esta pregunta de alguna manera. ¿Qué significado tiene la vida? ¿Hay algún propósito? ¿Cuál es mi identidad? La respuesta del evangelio es que eres un hijo o una hija de Dios, Él te creó y te ama. En muchos contextos del mundo actual, la principal inquietud de una persona ya no es ‘¿qué pasará cuando me muera?’, sino ‘¿quién soy mientras vivo?’.
¿Quién es Dios?
Hay muchas religiones en el mundo. Aun si Dios existe, ¿cómo podemos conocerlo y saber que estamos adorando al correcto? Dios se ha dado a conocer a través de la creación, por medio de la Biblia, mediante las experiencias de cristianos en todo el mundo y en la persona de Jesucristo. Él es el Creador y sustentador de la vida, el Rey del universo, el Padre celestial perfecto y amoroso que anhela reconciliar consigo a una humanidad quebrada y rebelde.
¿Quién es Jesucristo?
Si bien esta clase de preguntas pueden servir como punto de partida para una conversación sobre el evangelio, no por eso nos llevan a una comprensión suficiente de lo que significa el evangelio en sí. Más bien, son puntos de contacto a partir de los cuales podemos empezar a construir una relación. Debemos profundizar en la Escritura para asegurarnos de que estas preguntas nos faciliten dirigir la conversación hacia el evangelio completo y poderoso de Jesucristo.
GUÍA DE LA SESIÓN
PARA REPASAR (15–25 minutos)
Dediquen un tiempo para ponerse al día unos con otros: compartan historias, palabras de ánimo, respuestas ante oportunidades y todo lo que sirva de aliento para el grupo. Hablen sobre su experiencia con el Evangelio de Marcos durante el mes pasado (ver Aplicación en la Sesión Dos). Usen este momento para analizar y afirmar nuestra verdadera identidad como hijos de Dios en virtud de la obra salvadora del eterno Hijo de Dios, más que de un llamado ministerial. Nuestra respuesta a partir de esta nueva identidad es transformarnos en ministros de reconciliación en nombre de la familia de Dios, buscando alcanzar a los perdidos para que también ellos sepan que pueden volver a casa.
ORACIÓN
Encomienden este tiempo al Señor y oren por cualquier situación positiva o desafiante que surja del tiempo de repaso.
ENSEÑANZA (25–35 minutos)
Utiliza el siguiente material didáctico como prefieras, ya sea leyéndolo textualmente o reelaborándolo para armar tu propia presentación.
‘Yo mismo, hermanos, cuando fui a anunciarles el testimonio de Dios, no lo hice con gran elocuencia y sabiduría. Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado.’
1 CORINTIOS 2:1–2
Pablo muestra su compromiso con la verdad y el poder de la historia de Jesús al declarar: «Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado». Este es el corazón del evangelio: que Dios mismo entró al desorden de nuestro mundo en la persona de Jesucristo, vivió una vida perfecta, murió en una cruz para sufrir la muerte que nosotros merecíamos y resucitó al tercer día, con lo cual rompió la maldición de la muerte de una vez y para siempre. La salvación y la verdadera vida se encuentran solo mediante la fe en Él. No anunciamos esta verdad simplemente para generar un cambio de mentalidad, sino para producir vida nueva, una transformación que solo puede lograrse mediante la fe en Jesucristo.
En esta sesión se explorará lo que es el evangelio. Utilicen las siguientes secciones (que se encuentran al final de esta Guía) para iniciar el debate sobre lo que creemos que es el evangelio.
- LA DOCTRINA DEL EVANGELIO – El esquema sistemático del evangelio.
- EL RELATO DEL EVANGELIO – En líneas generales, el mismo evangelio se presenta en este caso como en el enfoque más sistemático pero con mayor énfasis en una explicación narrativa que se lee similar a una historia.
- EL EVANGELIO PARA JÓVENES Y EL MÉTODO EVANGELÍSTICO – Hay varias explicaciones del evangelio en la lista de métodos evangelísticos, cada una con su propio enfoque en una particularidad del relato del evangelio y con una forma de presentarlo para que cualquier persona lo entienda con claridad.
Es imperativo estar seguros de que proclamamos la verdad del evangelio. Recuerden: nosotros no podemos salvar a nadie, el evangelio es poder de Dios para salvación (Romanos 1:16). Si nuestro mensaje del evangelio consta de intentos diluidos y unidimensionales de apelar al corazón de quien escucha, tal vez veamos muchas manos levantadas en «respuesta» al mensaje, pero ¿a qué han respondido en realidad?
El mensaje del evangelio conlleva algunas nociones increíblemente desafiantes. Nos describe a todos como pecadores y afirma que somos seres rotos que merecen la muerte. La buena noticia del evangelio es extremadamente buena porque se trata de una respuesta de salvación a una condición humana extremadamente mala.
Nuestro concepto de lo amoroso y misericordioso que es Dios dependerá de la gravedad que le atribuyamos al problema de nuestro pecado. El ser humano lucha con la idea de un Dios que nos juzga por nuestro pecado y la lógica de un Dios amoroso que permite que la gente se vaya al infierno. Es fácil caer en la tentación de restarle importancia a estos aspectos del evangelio o ignorarlos por completo, pero así no funciona. Nuestro mensaje evangelístico debe desentrañar el problema del pecado de tal manera que se entienda lo que verdaderamente es el poder de la cruz y la esperanza de la resurrección: es la gracia inmerecida de Dios dada con amor a sus hijos y la única esperanza de salvación para la humanidad.
El pecado es un gran problema resuelto por un Dios aún más grande. Diluir el pecado implica debilitar nuestra percepción de Dios, así que debemos comprometernos con la verdad por difícil que parezca el desafío.
Otro aspecto que puede pasarse por alto fácilmente es la idea de que debemos morir a nuestro egocentrismo, tomar nuestra cruz y seguir a Jesús con todo lo que tenemos (Mateo 16:24). El llamado a una vida definida por el sacrificio suele minimizarse a favor de un mensaje del estilo «Dios te hará feliz». De igual modo, cualquier intento de añadir, quitar o confiar en nuestras propias habilidade de comunicación para ganarnos a la gente solo provocará que el verdadero y poderoso evangelio de salvación se torne en un evangelio vano.
‘El poder espiritual del evangelio queda refutado cuando engrosamos o acomodamos el evangelio hasta deformarlo por completo. Cuando dudamos de que solo el mensaje es poder de Dios para salvación, empezamos a añadir o sustraer, a confiar en nuestro propio poder de persuasión o de presentación.’
MATT CHANDLER
Debemos asegurarnos de no presentar el evangelio en formas que pasen por alto las preguntas que se hacen las personas. Por ejemplo, las generaciones jóvenes de hoy en día suelen estar mayormente preocupadas con interrogantes del «ahora» -en materia de propósito, identidad, justicia- más que con la idea de «todavía no», como ser: qué pasa cuando morimos. Por eso la forma en que presentemos el evangelio debería contemplar estas cuestiones. El envoltorio de nuestro mensaje irá variando con el tiempo, pero su contenido -su verdad esencial- nunca cambia. Tenemos que conocer el evangelio en profundidad si trataremos de presentarlo con claridad. No pretendemos ofrecer buenas ideas o consejos, sino el auténtico evangelio de Jesucristo en el poder del Espíritu.
Priorizar un estudio bíblico diario es de vital importancia para todo creyente pero, en particular, para aquellos que comunican la verdad de la Biblia habitualmente. ¿Cómo podemos afirmar que tenemos revelación de la Escritura si no permitimos que alimente nuestra vida cada día? No solo somos llamados a ser evangelistas, sino también evangelistas que enseñan la Biblia.
DEBATE (20 minutos)
- ¿Cuánto crees que entiendes el evangelio?
- ¿Cuáles son los desafíos de explicar bien el evangelio hoy en día?
- ¿Cómo podemos crear puntos de contacto con los oyentes contemporáneos?
- ¿Qué significa en realidad ser un evangelista «que enseña la Biblia»?
‘El evangelio es el alma del cristianismo y proporciona el cimiento para contrarrestar la cultura. Pues, cuando creemos de verdad en el evangelio, empezamos a darnos cuenta de que el evangelio no solo impulsa a los cristianos a enfrentar las cuestiones sociales en la cultura que nos rodea; de hecho, el evangelio crea una confrontación con la cultura en la que estamos inmersos y también con la de nuestro interior.’
DAVID PLATT
APLICACIÓN (5 minutos)
Anímense a iniciar o a continuar un plan diario de lectura bíblica con la aplicación móvil “Lectura Pública de la Biblia” u otros apuntes para leer la Biblia. Nuestro compromiso con la Escritura es fundamental si vamos a crecer como seguidores de Jesús y a entender el evangelio en profundidad para poder comunicarlo con sencillez. Utilizando la Biblia y el material sobre el evangelio que se presenta en esta Guía, cada uno elabore una explicación concisa del evangelio (3-5 puntos) basada en versículos bíblicos, la cual podrán compartir con el grupo en la próxima sesión. Esta tarea no es un examen, se trata de una actividad devocional: una forma de hacer que cobre sentido personal la verdad del evangelio. Tal vez les resulte útil leer «La Doctrina del Evangelio» .
ORACIÓN
‘Señor Jesús, gracias por venir a vivir una vida perfecta, por tomar nuestro lugar en la cruz y porque podemos tener una nueva vida a través de tu resurrección. Ayúdanos a confiar en ti y a crecer en tu amor. Ayúdanos a entender tu Palabra con mayor plenitud, a conocer tu evangelio con mayor profundidad y a poder comunicarlo con sencillez y veracidad a todos los que nos rodean. Gracias por las oportunidades que nos das, y te pedimos que nos capacites para ser fieles en esas ocasiones a medida que pasamos tiempo en tu Palabra y en tu presencia.’
RENDICIÓN DE CUENTAS (15 minutos)
Sincérense entre ustedes acerca de sus hábitos de lectura de la Biblia. En pequeños grupos o de a dos, hablen de cómo acostumbran a leerla cotidianamente, ya sean hábitos buenos o malos. Mencionen algunos aspectos que les gustan de leer la Palabra de Dios y otros que les resultan difíciles. Cada uno piense seriamente cómo podría tener una nueva etapa de compromiso personal con la Biblia y póngase una meta: esfuércense un poco pero no sientan la necesidad de morder más de lo que pueden masticar y, por ende, se arriesguen a no poder cumplir. Revisen este tema el próximo mes con el grupo de rendición de cuentas para evaluar el progreso de cada uno. Recuerden que esta iniciativa no solo consiste en lograr un objetivo de lectura bíblica, sino que se trata del gozo de conocer a Dios y su evangelio más plenamente día a día.
Para terminar esta sesión, contesten la hoja de preguntas para la rendición de cuentas, comenten de a pares o en grupos pequeños, y oren unos por otros.


