El ministerio del evangelista no solo consiste en predicar el evangelio al mundo, sino en impulsar a toda la iglesia al evangelismo. En esta sesión vamos a explorar cómo podemos ser personas que enciendan el fuego en la iglesia para ayudar a motivar y preparar a quienes nos rodean con el propósito de que sean fieles a Dios en el evangelismo.

LA SESIÓN EN POCAS PALABRAS

Además de proclamar el evangelio al mundo, un evangelista también se compromete a impulsar a la iglesia hacia el evangelismo al motivar y equipar a todos los creyentes para las obras de servicio.

TRASFONDO DE LA SESIÓN

Con la llegada de las redes sociales surgió un nuevo estilo de celebridad: el conocido influencer. Se trata de individuos que han hecho tantos seguidores en una plataforma de redes sociales (sobre todo en YouTube) que pueden ejercer una influencia masiva en las personas. No es un concepto totalmente nuevo, los famosos del mundo del espectáculo y del deporte hace años que nos dicen en las publicidades lo que debemos vestir, comer, beber y oler. Pero se puede decir que esta generación de celebridades es la primera en reunir a una multitud de seguidores con el único propósito de influir.

Pablo nos insta en Romanos a que no nos amoldemos a las influencias de este mundo, sino que seamos transformados mediante la renovación de nuestra mente por la sumisión al Espíritu Santo (Romanos 12:2). Como pueblo santo de Dios, somos los influentes originales, con un mensaje de vida, esperanza y libertad.

En la Sesión Siete, recordamos que la sal sin sabor no sirve para nada. El poder de una persona influyente en las redes sociales depende del número de seguidores que tenga y del grado de compromiso de esos seguidores con lo que sea que se promociona. Para la iglesia, nuestra singularidad es mucho más importante y perderla es mucho más costoso. Un influencer de las redes sociales puede perder su fama y su carrera a medida que se desvanece su influencia, pero si la iglesia reduce su influencia y pierde su singularidad, el mundo se quedará sin oportunidades de ver el evangelio en la práctica y de oírlo proclamar en una forma que pueda entenderlo.

A los evangelistas les apasiona ver que el mundo reciba el evangelio, pero también deben comprometerse con pasión a instar continuamente a la iglesia para que influya en el mundo con el mensaje de las buenas noticias de salvación. Después de todo, no hay «plan B» en lo que se refiere al evangelio, y los seguidores de Jesucristo somos sus únicos embajadores. Cada vez que la iglesia se olvide de esta función o se distraiga, los evangelistas y todos aquellos comprometidos con el evangelismo en cualquiera de sus expresiones pueden realimentar y avivar con amor el fuego de la evangelización, para que la influencia del evangelio brille intensamente y todos vean que la iglesia en su totalidad lleva el evangelio completo al mundo entero para la plena gloria de Dios.

GUÍA DE LA SESIÓN


PARA REPASAR (10–20 minutos)

Dediquen un tiempo para ponerse al día unos con otros: compartan historias, palabras de ánimo, respuestas ante oportunidades y todo lo que sirva de aliento para el grupo. Hablen de las experiencias que hayan tenido al invitar a la gente a responder al evangelio en virtud de lo explorado en la última sesión (ver Aplicación en la Sesión Diez). ¿Tuvieron alguna oportunidad de ser intencionales en este sentido desde esa vez? Si es así, ¿cómo resultó?

ORACIÓN

Encomienden este tiempo al Señor y oren por cualquier situación positiva o desafiante que se destaque en el tiempo de repaso.

ENSEÑANZA (20–30 minutos)

Utiliza el siguiente material didáctico como prefieras, ya sea leyéndolo textualmente reelaborándolo para armar tu propia presentación.

‘Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.’

EFESIOS 4:11–13

Incluso las personas que tienen una gran plataforma necesitan algo de inspiración en la vida, como declaró en una entrevista el héroe de acción hollywoodense Dwayne «la Roca» Johnson:

‘Cuando tenía ocho años, vi Indiana Jones y los cazadores del arca perdida en Charlotte, Carolina del Norte. Cuando salí del lugar, me sentí muy inspirado. Me encantó la película y supe que quería ser ese hombre.’

Para conversar: Alguna vez conocieron a alguien tan inspirador que inmediatamente quisieron hacer lo que hacía o ser como esa persona? ¿Qué había en ella o qué era lo que hacía, que les causó semejante impacto?

Ya sea un miembro de la familia, una figura histórica, un ícono de la cultura popular o incluso un personaje de ficción, podemos encontrar inspiración en toda clase de lugares. Parte de esta inspiración afecta los pasatiempos que elegimos y las carreras que seguimos, hasta puede formar nuestro carácter y nuestra visión del mundo. A veces surte el efecto contrario: puedes ver a alguien con tanto talento que de hecho te desanima y te hace desistir de lograr algo, a tal punto que te dices: «¿Para qué? ¡Nunca tendré su capacidad!».

Las personas de la Biblia son muy inspiradoras, y es bueno contemplar a los héroes de la fe tanto dentro como fuera de las páginas de la Escritura; sobre todo cuando nos damos cuenta de que, por muy impresionantes que sean, eran solo personas comunes y corrientes que se mantuvieron fieles a Dios. Es tan alentador como inspirador saber que la razón por la que Moisés pudo hablar con poder al faraón no tenía nada que ver con sus habilidades de oratoria y sí con su fidelidad al llamado de Dios y la sumisión a su poder. Dios es el mismo, así que nosotros también podríamos hacer las mismas cosas.

En última instancia, hay una sola persona que puede inspirarnos y también darnos poder. En Jesús tenemos el modelo perfecto de lo que debería ser nuestra vida, junto con el poder perfecto por el cual podemos aspirar a vivir de esa manera. Ya que el ejemplo y la enseñanza de Jesús nos impulsan y Él nos llena de poder para llevar una vida de fe, deberíamos considerar la influencia potencial que tenemos sobre quienes nos rodean.

En Efesios 4, Pablo nos enseña que Jesús ha bendecido a la iglesia con distintos dones que son útiles para los propósitos de su reino. A los evangelistas se los enumera junto con los apóstoles, los profetas, los pastores, los maestros (o los pastores y maestros), y Pablo afirma que las personas que tienen los dones para cumplir estos llamados deben capacitar a la iglesia para la tarea del servicio y edificar el Cuerpo de Cristo.

‘… en alguna parte surgió una idea y se hizo muy popular en la comunidad cristiana […]. Me refiero a que el ministerio de la iglesia tiene que realizarlo el clero remunerado, profesional y con formación teológica. Según este punto de vista, el único propósito de los laicos consiste en recibir los beneficios del ministerio en materia de predicación, consejos, consuelo y las demás cosas que procuramos ofrecer en la iglesia. Pero la razón de que se entreguen ciertos dones al liderazgo es a fin de equipar a los creyentes para el ministerio. La iglesia debe ser un ejército en movimiento.’

R.C. SPROUL

Sería un error observar las funciones ministeriales mencionadas en Efesios 4 y concluir de manera simplista que se refieren solo a ciertas personas especiales en nuestras iglesias. La carta de Pablo revela algo mucho mejor. Estos ministerios existen porque la iglesia es especial, y Dios actúa a través de personas comunes para asegurar que crezca hasta la madurez como un solo cuerpo. Cuidamos de los que pertenecen a nuestra comunidad de la iglesia mientras alcanzamos a quienes están afuera. Todos participan.

Tenemos la responsabilidad de usar bien nuestros dones, y eso implica actuar con determinación cuando se trata de inspirar a otros. También significa que, con la humildad y la santidad que exploramos en las sesiones anteriores, debemos ser la primera línea de defensa contra cualquier mal uso de estos dones que pueda provocar división en la iglesia. El orgullo, el ego, la envidia y el abuso de poder son todos atajos hacia la división.

Para conversar: ¿A qué miembros de su iglesia es más probable que se los considere de inspiración? Y con eso en mente, ¿cuáles piensan ustedes que son las funciones y los roles en la iglesia que las personas más anhelan hoy en día? Tal vez es ser pastor o ministro de jóvenes, líder de alabanza o maestro bíblico. ¿Acaso las personas aspiran a dar testimonio de su fe y evangelizar? ¿Por qué?

A continuación hay cinco maneras con las que podemos tratar de inspirar a otros -ya sea que nos consideremos evangelistas o no- para que compartan el evangelio con fidelidad:

  1. PROCLAMAR EL EVANGELIO – Una de las mejores maneras de inspirar a otros a hablar del evangelio es hacerlo habitualmente en nuestros encuentros. Otra forma es invitar a nuestros hermanos cristianos a que asistan a los eventos donde prediquemos (no solo para que nos apoyen en oración, sino también para que edifiquen su fe al ver su poder en acción cuando las personas se encuentran con Jesús por primera vez). Más aún, podríamos pedirles que nos acompañen cuando sabemos que tendremos oportunidad de entablar conversaciones evangelísticas. Al compartir el evangelio, ya sea en público o personalmente, podemos afirmar constantemente que el evangelismo es un privilegio y una alegría para todos los creyentes.
  2. PREPARAR UN TESTIMONIO – Otra manera de inspirar al evangelismo es ayudar a las personas a pensar en su propio testimonio y en el impacto que Dios ha tenido en su vida desde el momento que lo conocieron hasta el presente. ¿Cómo llegaron a poner su confianza en Él por primera vez, y qué ha hecho Dios en su vida recientemente? Preparar un testimonio personal a conciencia es una excelente forma de inspirarnos unos a otros y equiparnos para el evangelismo, como también es un acto de adoración porque le agradecemos a Dios lo que ha hecho en nuestra vida.
  3. PRIORIZAR LOS RELATOS – En nuestras reuniones y conversaciones, deberíamos a menudo contar historias sobre nuestra actividad evangelística. Celebren y anímense cuando vean que Dios obra a través de ustedes, y determinen pensar de manera positiva y constructiva sobre lo que pueden aprender de situaciones que al parecer no salieron tan bien. A medida que los miembros de sus iglesias escuchen historias del obrar de Dios por medio de personas comunes y corrientes como ellos, aumentará su confianza en que Dios puede usarlos también.
  4. PRACTICAR JUNTOS – Puede parecer extraño «practicar» el evangelismo haciendo un juego de roles con los demás, pero en realidad es una excelente manera de prepararse para las conversaciones que podamos tener y ayuda a construir la confianza de cada uno. No esperaríamos que alguien condujera un vehículo en la vía pública sin tener práctica o contar con acompañamiento, y tampoco deberíamos esperar que los creyentes dieran testimonio de su fe sin ofrecerles la oportunidad de sentirse más confiados practicando y aprendiendo juntos.
  5. BRINDAR OPORTUNIDAD – Por medio de tu iglesia y en tu grupo de amistades más amplio, genera oportunidades para que otros participen en el evangelismo. Organiza actividades de misiones locales e internacionales, invita a los demás a integrar un equipo ministerial en eventos que realices o lleva a algunos amigos un par de horas a evangelizar por las calles. Hay muchas formas de proceder: haz una práctica antes de salir y da un informe cuando regreses. Con el tiempo, las personas se sentirán más cómodas trasladando a su vida diaria las experiencias de estas oportunidades «formales», y su evangelismo pasará de ser una semana de misión organizada a una oportunidad cotidiana.

Como sea que decidamos hacerlo, debemos comprometernos a motivar y ayudar a nuestros hermanos en Cristo a dar el paso hacia la plenitud de su identidad como hijos mensajeros de Dios.

DEBATE (15 minutos)

  1. ¿Qué significa edificar la iglesia del modo que Pablo describe en el libro de Efesios?
  2. ¿De qué manera mantenemos nuestra singularidad en el mundo como seguidores de Jesús y en la iglesia como evangelistas intensamente comprometidos?
  3. Aparte de las cinco formas que exploramos en esta sesión, ¿cómo podemos inspirar a otros a evangelizar?

APLICACIÓN (10 minutos)

Felizmente tendrán ganas de permanecer en este grupo cuando terminen el primer año y querrán seguir juntos el recorrido para crecer como evangelistas durante el Año Dos de Avance. No obstante, pensando en la idea de inspirar a la iglesia al evangelismo, ahora podría ser un buen momento para que cada uno considere cómo sería dirigir su propio grupo Avance mientras siguen perteneciendo a su grupo actual.

La multiplicación es un principio fundamental del movimiento de Avance, tal que debería ser nuestro deseo como evangelistas animar a otros en su evangelismo. Dediquen algún tiempo a armar una lista de personas a quienes podría interesarles recorrer el mismo camino que ustedes han transitado, y luego empiecen a llamarlas en las próximas semanas. Utilicen su experiencia en este grupo junto con los recursos de Avance para ayudarse a planificar y organizar cada uno su propio grupo.

ORACIÓN

Pasen tiempo orando por la iglesia local, para que todos en ella sean fieles al llamado del evangelio en sus vidas. Oren por oportunidades para animar a otros, y oren también para comisionar a cada miembro del grupo no solo a proclamar el evangelio a un mundo necesitado, sino también a inspirar y equipar a otros seguidores de Jesús para que hagan lo mismo.

RENDICIÓN DE CUENTAS (15 minutos)

¿Alguna vez se han sentido frustrados o enojados con la iglesia o con sus miembros porque perciben en ellos como una falta de motivación evangelística o incluso de compasión por los perdidos? Es comprensible sentirse así, pero el enemigo puede fácilmente convertir esos sentimientos en resentimiento persistente, aires de superioridad o incluso completa falta de perdón. Conversen sobre esta idea en grupo y luego oren de a dos para suavizar el corazón hacia los hermanos y para tener sabiduría sobre cómo animarlos a dar un testimonio fiel.

Contesten la hoja de preguntas para la rendición de cuentas, comenten de a pares o en grupos pequeños, y oren unos por otros.